El duelo es un proceso de aprendizaje para convivir con la ausencia de un ser querido. Esa fase experiencial que las personas viven tras la muerte de alguien cercano consiste en la adaptación a esa pérdida y a la serie de reacciones que, a todos los niveles -físico, cognitivo, emocional, social e incluso espiritual- tienen lugar. Para ello, y pese a que muchas personas son capaces de afrontar esas reacciones y avanzar en el proceso sin apoyo, hay quien recurre a la ayuda profesional para aprender a convivir con el duelo.

Las tareas emocionales que se presentan cuando se inicia un proceso de duelo son un problema para muchas personas antes de dar el paso de volver a la vida normal. A pesar de que algunas personas sí cuentan con los recursos emocionales y psicológicos necesarios para lograr esa adaptación por sí mismos, otras requieren, y recurren, de ayuda profesional para aprender a convivir con el duelo.

En estos casos, los profesionales expertos pueden ayudar a procesar el duelo de una manera más eficaz. No se trata de una enfermedad, por lo que no siempre es necesario acudir en busca de ayuda, pero sí es una herramienta para conseguir dar el paso con mayor seguridad. En el caso de quienes optan por esta vía, conviene diferenciar entre los dos tipos de ayuda que pueden recibir: el asesoramiento o la psicoterapia.

  • El asesoramiento, también llamado acompañamiento, implica que un experto intervenga en un proceso normal, sin complicaciones añadidas, facilitando la realización de las tareas emocionales.
  • La psicoterapia en duelo está indicada para personas que, por diferentes factores que se denominan de riesgo, presentan un duelo complicado o estancado en alguna parte del proceso.

Los casos en los que la ayuda profesional a nivel psicoterapéutico es necesaria son poco frecuentes, pero el asesoramiento, a nivel general, reporta muchos beneficios. Es un complemento válido a las intervenciones más tradicionales que ya presenta la sociedad, como la familia, la iglesia o los rituales, entre otras.

¿Cómo es un experto que presta ayuda profesional para aprender a convivir con el duelo?

Pero, para que la ayuda profesional para aprender a convivir con el duelo sea realmente efectiva, es necesario que el experto llamado a la causa tenga el perfil y las competencias apropiadas en base a una formación específica en la materia. Es fundamental que el experto tenga la capacidad de establecer una relación profunda, de persona a persona, desde la aceptación, validación y escucha activa, sin juzgar ni los tiempos del duelo ni la intensidad del dolor.

Además, ha de tener conocimientos en el manejo saludable de las emociones, sabiendo por supuesto gestionar las suyas propias, que no son independientes de este proceso. El acompañamiento en duelo implica a profesionales de Medicina, Enfermería, Psicología y Trabajo Social, entre otras disciplinas, con formación específica sobre el tema, tanto cuando se trabaja a nivel individual como en grupo.

Para la psicoterapia en duelo, sin embargo, se requiere además una formación en Psicología Clínica, Psicopatología y conocimientos en estrategias más concretas desde las diferentes corrientes o escuelas psicológicas, como la Psicología Cognitiva, la Terapia Sistémica o la Gestalt.

Herramientas de la mano de los expertos

Contar con acompañamiento profesional durante el proceso de duelo puede proporcionar a quien ha perdido un ser querido herramientas para superar las tareas del duelo de forma más efectiva. El objetivo general de este asesoramiento es ayudar al doliente a completar cualquier cuestión no resuelta con el fallecido. Las herramientas que un experto puede proveer están relacionadas con los objetivos específicos. Por ejemplo:

  • Aumentar la realidad de la pérdida; por ejemplo, utilizando la narración, la escritura o el dibujo.
  • Ayudar a gestionar las emociones; por ejemplo, proporcionando herramientas y legitimando la expresión de emociones como la tristeza, la rabia, la ansiedad o la culpa, entre otras.
  • Desmontar mitos sobre el duelo y lo que es “normal” o no en esa etapa.
  • Ayudar al doliente a aprender a vivir sin el fallecido; por ejemplo, exponiéndose a situaciones temidas de forma gradual.
  • Acompañar en el camino del dolor, practicando la escucha activa.

Los profesionales, por mucha ayuda que puedan prestar, deben ser más un apoyo que el pilar sobre el que apoyarlo todo. Ayudar en un proceso de duelo no es conseguir que el doliente llegue a olvidar por completo, ni a vivir como si nada hubiera pasado. Sanamente, los duelos pueden durar toda la vida. Ayudar en un proceso de duelo requiere de la participación activa del doliente para el avance adecuado en las tareas.

Sin embargo, en duelos complicados o estancados, en los que se unen diversos factores de riesgo como elementos sociodemográficos -edad, ciclo vital, etc.-, el tipo de muerte -esperada o no-, patologías psicológicas previas, o escaso o nulo apoyo social percibido, entre otras cosas, es posible que ni siquiera mediante la intervención de un experto el proceso pueda realizarse de forma completa. Pero, por supuesto, la intervención de ayuda profesional para aprender a convivir con el duelo puede contribuir a facilitar el camino.

Pin It on Pinterest

Share This