Pese a que la tradición funeraria es percibida en España como un proceso de solemnidad, luto y manifestación de la tristeza, perder a un ser querido se afronta de muy diversas formas en otras latitudes. Existen tradiciones funerarias exóticas y sorprendentes de vivir o conmemorar el duelo y reaccionar a la muerte de una persona cercana. Pueden ser complejas de interiorizar dada la concepción del duelo que está asumida socialmente en España, pero resultan completamente corrientes en otros lugares.

Estas tradiciones son difícilmente equiparables a cualquier realidad de las sociedades occidentales y europeas. En la mayoría de los casos son heredadas de generaciones anteriores y con siglos de antigüedad, pero no por ello son equivocadas o menos importantes. Aquí van cinco ejemplos de tradiciones funerarias exóticas con las que, a lo largo y ancho del mundo, se vive el duelo.

Momias en vida

Una de las tradiciones más sorprendentes en lo que a duelo se refiere tiene lugar, precisamente, en primera persona. La preparación de una persona para su propia muerte, más allá de procesos patológicos o previsibles, alcanza una dimensión diferente en el Tíbet. Allí, los monjes budistas conocidos como sokushinbutsu dedican su vida a la observación y el ascetismo con la muerte como único freno, a la que esperan sometiéndose a un proceso de momificación en vida. Esta práctica, ya prácticamente extinguida, lleva a los monjes a depurar hasta el extremo su cuerpo para, llegado el momento, quedarse en posición de loto a esperar la llegada de la muerte.

La mitología samurái

La cultura japonesa es una de las más exóticas y ricas en ritos ancestrales y costumbres absolutamente inverosímiles para los occidentales. Una de ellas es el famoso hara kiri, una tradición samurái que los guerreros utilizaban para evitar la vergüenza que suponía caer en manos enemigas. Consistía en un suicidio ritual recogido por el código ético de los samuráis, conocido como Bushido. Los guerreros, antes del acto final, bebían sake y componían un poema de despedida con el que restaurar su honor. 

Entierro al estilo vikingo

Los pobladores originales de la zona actualmente conocida como Escandinavia, los míticos vikingos, no se quedaban atrás en exotismo en su relación con el duelo. Los entierros vikingos son una de las tradiciones exóticas más populares en el mundo funerario: se dejaban regalos junto al fallecido cuyo valor variaba en función del estatus de la persona protagonista. Estos podían ser incluso armas o equipos de monta y podían llegar a levantarse espectaculares tumbas, como el famoso Barco de Oseberg, que data del siglo IX y todavía hoy puede visitarse en Oslo.

Ritos tribales oceánicos

En Papúa Nueva Guinea, país oceánico con gran cantidad de islas y una riqueza natural envidiable, una de sus tribus originarias -la etnia ndani– se mantiene ajena al turismo y la globalización. Estos indígenas tienen una de las tradiciones más sorprendentes en relación con el fallecimiento de miembros de su comunidad. Antes del sepelio, quienes sufren el duelo por la pérdida de familiares y seres queridos se amputan dedos de las manos como muestra del dolor que sienten. Así, la persona fallecida puede iniciar su viaje con un collar formado por dedos de sus personas queridas. 

Cementerios singulares

La forma en la que en algunos puntos de Filipinas conviven con el duelo no es profundamente diferente a la concepción occidental, pero sin duda sí lo es la manera en la que organizan los restos de las personas que ya no están. Sus cementerios verticales, con los féretros dispuestos en paredes de montañas, son famosos e incluso atraen visitas de curiosos turistas que buscan descubrir los mensajes ocultos tras esta peculiar costumbre.

Pin It on Pinterest

Share This