Acompañar emocionalmente a una persona que acaba de perder a un ser querido es una labor para la que cuesta estar preparado. Esa falta de preparación de mucha gente que se encuentra en esta situación provoca que, ante la carencia de recursos, recurran a frases enlatadas y cargadas de tópicos que en nada ayudarán a la persona que sufre una pérdida. Por eso conviene resaltar las frases que nunca deben decirse durante el duelo para evitar caer en ellas una y otra vez.

Aunque todos esos sintagmas son pronunciados desde la mejor de las intenciones, con ánimo de apoyar a una persona que atraviesa un proceso de duelo y con la voluntad de que sirvan como acelerador para la llegada de mejores momentos, el uso de expresiones tan extremadamente manidas generará una sensación de poca empatía hacia la persona afectada.

Recurrir a este tipo de expresiones con una persona afectada por el duelo puede ser una mala idea: decir las mismas frases para cualquier situación de duelo, independientemente de las personas afectadas o los detalles y peculiaridades de cada caso, da a entender que la comprensión del dolor es mínima. Entender la situación por la que pasa la otra persona implica adaptarse a ella y comportarse acorde a las necesidades concretas, no abrir un cajón y sacar un puñado de frases mil y una veces repetidas.

Algunas de las frases que nunca deben decirse durante el duelo son, precisamente, las que más se oyen. Y, desgraciadamente, también suelen ser de las primeras en venir a la cabeza a la hora de acompañar a alguien en este camino:

  • “Intenta no pensar en ello”: Decirle a alguien que base su avance emocional en esquivar aquello que le aflige es relativizar su dolor. Evidentemente, en un proceso de duelo, la persona afectada no puede pensar en otra cosa: no se trata de que evite los pensamientos, sino de que aprenda a convivir con ellos y evolucionarlos.
  • “El tiempo lo cura todo”: Aunque esta frase no está muy desencaminada, con el duelo en caliente es en lo último que se piensa. El corto plazo lo ocupa todo, el sobrellevar las situaciones día a día y albergar un dolor que impide ver más allá.
  • “Tienes que ser fuerte”: Incluso las personas más equilibradas y maduras atraviesan momentos de dificultad emocional, de flaqueza y debilidad. Pedir a alguien que saque fuerzas en momentos tan complejos es poco menos que una temeridad.
  • “Hay que pasar página”: Otra de las muchas frases que nunca deben decirse durante el duelo. Dicha en un momento inapropiado, esta frase puede hacer que la herida duela todavía más y que la pérdida de esa persona no se sitúe en el nivel de importancia que debería, al equipararla con un simple capítulo más que puede dejarse atrás al empezar uno nuevo.
  • “No llores”: No hay ningún problema en llorar. Es, de hecho, absolutamente recomendable expresarse abiertamente y mostrar las emociones tal y como se sienten. Pedirle a alguien que no llore no solo es contraproducente, sino inútil.

¿Cómo ayudar a alguien que atraviesa por una fase de duelo?

Acompañar a alguien en el duelo no significa tener una varita mágica para que su pena y su dolor desaparezcan. Sobre todo, hay que ser conscientes de que no puede existir una frase que alivie un proceso de duelo y que la tristeza se apague como con un interruptor. Además de evitar las frases que nunca deben decirse durante el duelo, que no es poco, podemos ayudar a quien lo necesite de manera íntima y cercana.

La compañía y la comprensión son los dos pilares, siempre reforzados por el respeto. Ante todo hay que hacerle ver a esa persona que podemos estar ahí para cuanto necesite y que siempre que lo requiera podrá encontrarnos, pero más con hechos que con palabras. Esos mensajes de apoyo tan etéreos necesitan un respaldo de concreción: una cena, un paseo o cualquier tipo de plan, y no un mensaje, son la mejor manera de demostrar a alguien que estamos ahí.

Todo ello, unido con la dosis exacta de calidez y contacto que dan los abrazos o las manos entrelazadas en estas situaciones, puede servir como un soporte emocional muy importante para alguien que sufre una pérdida reciente. Nadie debe arrogarse la carga ni la responsabilidad de sacar a otra persona del duelo, sino que hay que entenderlo como una planta que día a día se riega y que con paciencia, y sin recurrir a esas frases que nunca deben decirse durante el duelo, crecerá sana y fuerte.

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