El duelo perinatal es el proceso emocional que se abre tras perder a un bebé durante el embarazo. Es una situación con implicaciones sentimentales muy potentes: la interrupción súbita de la gestación, los planes familiares que se cortan de raíz, la desesperanza por no llegar a conocer al hijo… Multitud de sensaciones nunca antes conocidas con las que aprender a convivir de la noche a la mañana mientras se asume que, al menos por el momento, la familia no podrá crecer. 

A nivel técnico, el duelo perinatal es aquel que supone la pérdida del bebé durante el embarazo, pero también durante el parto o en los momentos inmediatamente posteriores al mismo. Sea cual sea la fase en la que ocurra el suceso los padres, pero especialmente las madres, sienten que un proyecto de vida, y una vida en sí misma, se ha truncado. Y convivir con ello es complejo.

Guía práctica para el duelo perinatal

Pese a que el duelo es algo tremendamente individual, y las tareas emocionales de unas personas pueden completarse con herramientas y caminos distintas a las de otras, sí es cierto que siempre hay unas líneas rojas que no debemos traspasar. Unos consejos universales a los que asirse para, si no somos capaces de ayudar, al menos no meter el dedo en la llaga.

Comentarios como aludir a la juventud como atenuante, ya que dará nuevas oportunidades; alusiones a la frecuencia con la que se dan esos casos; al destino y sus designios; a que todavía ni siquiera conocían al bebé… Distintas maneras de echar sal sobre la herida de una familia que no pasa emocionalmente por su mejor momento y que lo único que necesita es una mano que agarrar, un hombro sobre el que apoyarse y unas personas cercanas, empáticas y maduras con las que tener una conversación real. 

Algo que sí puede ayudar es tratar el duelo perinatal como cualquier otro duelo. No restarle importancia, no relativizarlo, no compararlo. Hablar del bebé que ya no nacerá por su nombre -en caso de que ya lo tuviera-, dar el pésame, acompañar a las personas que viven el duelo en primera persona, manifestar abiertamente los sentimientos y conversar sobre ello con inteligencia, sensibilidad y tacto. Recetas que exigen sacar el lado más humano de cada cual.

Es socialmente frecuente, especialmente, la relativización de estos casos. Las opciones de volver a intentarlo en el futuro no hacen de este duelo algo menor. Que unos años después haya un embarazo exitoso no deja todo ese dolor en el olvido para siempre. Que a muchas mujeres le ocurra durante las primeras semanas no hace que, individualmente, sea algo menos grave. 

El duelo perinatal es, en definitiva, duelo. Un proceso en el que el respeto a los tiempos y las distancias es fundamental, en el que cada persona tiene el derecho, y casi el deber, de seguir su propio camino, y una fase en la que las complejidades y matices emocionales que cada uno experimenta cimientan un camino que se recorre mejor en buena compañía.

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