El duelo en los niños, como ya hemos comentado en otras ocasiones en este mismo blog, debe tratarse con especial mimo. Los más pequeños, por su todavía breve avance en el camino de la madurez, tanto intelectual como emocional, requieren una mano a la que asirse y un hombro sobre el que llorar, pero sobre todo alguien que entienda la particularidad de su duelo, que hable su idioma y que sepa cómo ayudar a un niño a superar el duelo.

Recientemente, en Apoyo al Duelo hablamos sobre ciertas prácticas que debemos evitar a la hora de tratar el duelo junto a los más pequeños de la casa. Pero el duelo no es una mera sucesión de fuegos que debemos apagar: también tiene un lado educativo y constructivo, de aprendizaje a partir del descubrimiento de nuevas emociones hasta el momento desconocidas.

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de ayudar a un niño a superar el duelo es que hay que encontrar un lenguaje en común. El vocabulario a emplear debe ser lo suficientemente sencillo como para que los niños lo entiendan, pero no tanto como para que se pierdan los matices y todo aquello que debemos expresar.

Eso, por supuesto, también implica tener en cuenta ante qué tipo de interlocutor nos encontramos: no es lo mismo un niño de tres años que uno de doce, ni piensan de la misma manera, por lo que debemos adaptar nuestro mensaje y trato a la persona que tenemos delante.

La inocencia de los niños es, aunque a priori pueda parecer un impedimento para dar explicaciones complejas, una oportunidad para dar rienda suelta a su curiosidad, animarles a preguntar todo aquello que les ronde por la cabeza y, con total naturalidad explicarles todo aquello que quieran o necesiten saber.

Una buena idea puede ser la de buscar ayuda o recursos fuera de nuestro ámbito de actuación personal. Un niño, por norma general, siempre será más receptivo a mensajes llegados desde su propia quinta y círculos de confianza -especialmente a partir de la adolescencia-. La ayuda psicológica profesional puede conducirnos a evitar problemas como niños que se echan la culpa y otras aristas emocionales que pueden surgir durante un proceso de duelo. Otros adultos como padres de otros compañeros de clase, amistades, profesores o familiares, con las debidas consignas, son una gran fuente de colaboración.

Pero, por mucho que intentemos hablar su idioma, buscar ayuda exterior o dar rienda suelta a su curiosidad, hay una brecha generacional que hace muy complejo llegar a conectar por completo con un niño de hoy en día. La tecnología y los contenidos audiovisuales son unos excelentes aliados para asimilar el duelo. Canciones con metáforas, documentales llenos de mensajes o películas con un gran grado de identificación pueden contribuir a ello. Recursos a los que desde Grupo ASV Servicios Funerarios hacemos referencia tanto a través de nuestro blog Apoyo Al Duelo y su zona de descargas de materiales gratuitos, así como referencias en nuestro perfil de Facebook.

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