La felicidad es una decisión que debemos abordar todos los días

— Andrés Corson

Cuando fallece un ser querido, ¿qué hacer con sus pertenencias?

Pensar qué hacer con sus pertenencias cuando fallece un ser querido es un trámite complicado, pero necesarioLa muerte de una persona cercana supone el inicio de un proceso de duelo con emociones muy complejas y distintos asuntos que tratar. Uno de ellos, que no es el más importante pero puede traer más de un dolor de cabeza, es una pregunta que mucha gente se hace: ¿Qué hacer con sus pertenencias? Ropa, libros, objetos personales, recuerdos… Después de toda una vida acumulando posesiones, el deceso de una persona deja tras de sí una serie de gestiones para las que es difícil estar preparado.

No solo se trata de no saber qué hacer con sus pertenencias, sino de desmontar toda la estructura de rutinas y comodidades que las personas se crean alrededor en su día a día. La bata colgada tras la puerta, el cepillo de dientes en el vaso del baño, zapatos debajo de la cama o el armario lleno de ropa son cosas que cada persona puede tener en su casa, y que en ocasiones se convierten en un problema cuando la persona propietaria de todos esos objetos fallece y quienes se quedan al cargo no saben en qué dirección caminar.

El caso puede ser especialmente traumático cuando se trate de un fallecimiento inesperado, pues no habrá apenas tiempo para asimilar el deceso y, además, ya tocará ponerse a pensar en cuestiones logísticas sin tiempo para gestionar siquiera nuestras propias emociones y sentimientos. Esas zapatillas de ir por casa dejadas detrás de la puerta pueden quedarse años ahí: son un recuerdo al que aferrarse pero, a largo plazo, pueden ser foco de ansiedad y angustia.

Ante esta situación, los psicólogos detectan dos respuestas posibles: por un lado, quienes optan por retirar todo desde el primer momento para evitar que tener a la vista ciertas cosas pueda ser emocionalmente duro; por otra parte, gente que cree que quitarlo todo sin tiempo para asimilar la pérdida puede ser un choque demasiado grande y hacer daño a quienes estén afectados por el fallecimiento. Además, los psicólogos especializados coinciden: ninguna de las dos opciones es adecuada.

Es habitual, en este tipo de procesos de duelo, que haya personas que quieran dejarlo todo tal como estaba cuando su ser querido se fue y homenajear a esa persona manteniendo su orden en aquello que le pertenecía. Es una práctica que puede complicar el proceso de aceptación de la realidad tras la pérdida; tal como retirar todo en el primer momento, que puede provocar prisas y agobios en la recuperación.

Entonces, ¿qué hacer con sus pertenencias?

Si retirar los objetos personales de alguien fallecido en el primer momento es mala idea, y dejarlo tal cual está también lo es, ¿qué soluciones quedan? ¿Cuándo es un buen momento? Hay que tener en cuenta que, pese a que puede vivirse en compañía, el proceso de duelo es un camino estrictamente individual, en el que cada uno marca sus propios ritmos y formas de hacerlo. Es importante, por evitar males mayores, que en las familias haya un consenso y se designe a un encargado de realizar las gestiones y de filtrar qué puede ser útil quedarse y qué no, que normalmente sería la persona más allegada al fallecido.

No importa si la decisión final es guardar todo en una caja, tirar cosas a la basura o regalar aquello que pueda ser de utilidad a otras personas: lo fundamental es que la persona encargada de tomarla esté al mando de sus emociones, pueda decidir con coherencia y sin ningún tipo de presión.

Hay quien se preguntará qué hacer con sus pertenencias si se tratase de un ser querido que le afectase en primera persona. Será inevitablemente un proceso que supondrá un dolor emocional, pero llevado a cabo cuando la persona se sienta realmente preparada y sienta que el momento es el