La felicidad es una decisión que debemos abordar todos los días

— Andrés Corson

La muerte en internet: así son los muros de despedida digitales

muros-de-despedida-digitalesEl avance de las tecnologías y la digitalización de todos los aspectos de nuestras vidas está provocando que en nuestro día a día haya mucha dedicación de tiempo a cosas que hasta hace pocos años apenas existían, como las redes sociales, los contenidos multimedia o el cine online. Esa revolución tecnológica ha alcanzado incluso a la forma en la que vivimos el luto y honramos a las personas que ya no están con nosotros, a través de los muros de despedida digitales.

Redes sociales como Facebook ya permiten, cuando uno de sus usuarios fallece, que en su página personal permanezca un muro a modo de recuerdo de su vida. En él se guardan fotos, mensajes de sus contactos y una pequeña cronología de su vida con la que sus familiares y amigos honran su memoria.

Cuando un usuario lleva meses sin acceder a su cuenta, la propia red social se pone en contacto con las personas que detecta que tienen más interacción con ella para sugerirles que escriban en su muro, y en ese momento puede reportarse el fallecimiento.

Para que estos muros de despedida digitales se creen, es necesario que algún familiar o amigo de la persona fallecida corrobore a la red social la muerte de esa persona. A partir de ese momento, lo que hasta la fecha era un perfil personal más entre los muchos millones que hay en internet se convierte en un memorial virtual en el que, aunque no puedan dejarse flores, los recuerdos son completamente accesibles.

La relativa juventud de las redes sociales, y por tanto de gran mayoría de sus usuarios, hace que los muros de despedida digitales todavía sean algo relativamente anecdótico y poco extendido. Un cálculo realizado en 2016, extrapolando los índices de mortalidad mundiales al porcentaje de la población que está en Facebook, indica que alrededor de 30.000 usuarios de la red social pueden morir de media diariamente: se trata de un número muy elevado de personas, aunque no en proporción, pues en mayo de 2017 la cifra de usuarios activos al mes ya rondaba los dos mil millones de personas.

Muros de despedida digitales: ¿Antesala del cementerio virtual?

Los muros de despedida digitales, aunque por la propia juventud de la mayoría de los usuarios de las redes sociales todavía no están demasiado extendidos, pueden suponer una costumbre que vaya afianzándose como habitual a la hora de gestionar la pérdida de un ser querido. Lo que tradicionalmente eran visitas al tanatorio, al cementerio o con flores cada 1 de noviembre, en un futuro puede digitalizarse por completo, al igual que otras muchas prácticas diarias.

Pero, con el paso de los años y las décadas, estos muros se harán más frecuentes y estarán más asumidos como una parte del duelo. De hecho, una investigación de la Universidad de Massachussets llegó a una llamativa conclusión: alrededor del año 2098, en la red social Facebook habrá más perfiles de personas fallecidas que de personas vivas.

Esta cifra, calculada por miembros del departamento de Estadística de la institución educativa americana, se basa en la media de edad de la red social fundada por Mark Zuckerberg (seis de cada diez usuarios son menores de 35 años) y en su actual política corporativa, por la que no se eliminan las cuentas de las personas fallecidas, y se convierten en muros de despedida digitales cuando así se solicita.

Si Facebook siguiera existiendo por entonces, dentro de ocho décadas, y su política respecto a los usuarios fallecidos no se modifica, llegará el momento en el que su base de datos contará con más usuarios muertos que vivos.

Esta realidad, unida al avance del tiempo y la asimilación de nuestra faceta digital como una parte cada vez más integrada en las vidas y personalidades de cada uno, hace que los muros de despedida digitales vayan poco a poco consiguiendo zafarse de los tópicos de frialdad y frivolidad que los envolvieron cuando se dieron a conocer.

El éxito de Alife, plataforma de memoriales virtuales

Ante el escenario de una gran comunidad de usuarios que buscan gestionar el duelo de formas más allá de las tradicionales, algunas empresas del sector están tomando la iniciativa para ofrecer una respuesta que, además de cumplir con las expectativas digitales, ofrezca un servicio especializado.

Es el caso de Alife, una plataforma promovida por Grupo ASV Servicios Funerarios específicamente dedicada a los memoriales virtuales, en la que sus usuarios coleccionan recuerdos y se unen en torno a esas personas que tenían en común en vida. Desde que se lanzó en abril, esta plataforma ha recibido a 40.000 visitas, 18.000 de ellas de manera recurrente. Este éxito se ha basado en que, a diferencia de otras redes sociales, ha creado de un espacio íntimo específico para compartir recuerdos en compañía.

Esta plataforma, pese a su clara orientación a la memoria de los difuntos, tiene una marcada vocación de red social que busca la interacción y conexión de los usuarios entre sí. Pero, a diferencia de las redes sociales genéricas con muros de despedida digitales, lo hace desde la especialización: es un lugar expresamente creado para compartir recuerdos, emociones y sentimientos. Las publicaciones se contextualizan, los usuarios saben a lo que van, y eso evita situaciones incómodas que pueden darse en redes sociales globales, en las que compartir un recuerdo puede hacer que se pierda entre cualquier otra publicación, vídeos cómicos o fotos personales.

Además, garantiza una privacidad en cuanto al contenido, que es controlado por el administrador. Las fiestas Navideñas mostraron que los usuarios están ávidos de compartir memorias: entre el 24 y el 30 de diciembre Alife registró un gran número de visitantes, mucho mayor al habitual, que buscaban contenido reconfortante en fechas señaladas.

Alife tiene, por sus características, un valor añadido del que no pueden presumir muchas redes sociales. Su índice de usuarios recurrentes es del 44%: más allá de requerir su uso para momentos de duelo puntuales, las personas que acceden vuelven. Esa conexión e interacción mutua con otros usuarios en una situación personal similar y la empatía que se genera actúa como ancla para muchas personas, que pese al paso del tiempo vuelven a la plataforma para seguir compartiendo recuerdos.

Estos ejemplos de plataformas reflejan cómo muerte en internet y la gestión del duelo pueden saltar la barrera del costumbrismo y las tradiciones para ofrecer un servicio puramente online: desde blogs de psicología con consejos para gestionar las emociones hasta eventos en los que hablar abiertamente de la muerte, recursos educativos para que los más pequeños se familiaricen con los conceptos o grupos virtuales en los que compartir vivencias. Porque el duelo, como tantas otras cosas, ha cambiado desde que internet llegó a nuestras vidas.