La felicidad es una decisión que debemos abordar todos los días

— Andrés Corson

Así funciona realmente el karma: muerte y reencarnación en la cultura popular budista

el karma en el fallecimiento

Muchas culturas y religiones a lo largo y ancho del mundo ofrecen su propia visión acerca de qué hay después de la muerte. Cuando una persona ya está cerca de fallecer, o en situaciones extremas, contar con una perspectiva del más allá, en contraposición a la incertidumbre, supone un refuerzo emocional a partir del que afrontar esas situaciones. Una de las creencias más populares, y también acerca de la que más tópicos falsos e imprecisos circulan, es el karma.

El karma es una energía invisible e inconmensurable que se produce a partir de los actos que realizamos. Está especialmente presente en budismo e hinduismo, aunque también tiene cabida en otras corrientes dhármicas más minoritarias como el jaiinismo, el espiritismo o el ayyavazhi.

Cada una de estas doctrinas interpreta el significado del karma con distintos matices, aunque el karma es especialmente conocido por su funcionamiento de causa y efecto. Es decir, toda esa energía que vamos acumulando a lo largo de nuestra vida definirá en qué punto, tras la muerte, alcanzaremos la reencarnación.

Pese a la extendidísima creencia popular de que el karma se basa en una relación causa efecto prácticamente inmediata, lo cierto es que el funcionamiento no es ese. No se trata de que hacer buenas acciones y ser buena persona signifique que acto seguido vayan a ocurrirnos cosas buenas  de vuelta, sino de ir acumulando un saldo positivo de esa energía de cara a futuras vidas: aquello que hacemos, por insignificante que parezca, tendrá un eco más adelante.

Lo importante, a pesar de ese saldo que no podremos cobrar hasta una próxima vida, no es tanto el resultado como el proceso. En el karma tienen más importancia las semillas que vamos plantando por el camino que los frutos que recogemos al final del mismo, pues denotan un acompañamiento en primera persona a todo este proceso vital.

Además, el karma se basa en una serie de principios fundamentales  de gran valor: la hospitalidad, la responsabilidad, la humildad, la creación, el enfoque o la paciencia son algunos de los valores que acompañarán a todas las personas que emprendan este camino interior.

Vida más allá

Todas estas pequeñas aristas no implican únicamente a las acciones físicas sino a palabras y pensamientos. Traspasar esa barrera emocional con la certeza de la reencarnación y la garantía de una vida saludable convertirá la muerte tan solo en el punto de inflexión entre una existencia y otra, no en el final de un camino.

Una forma de entender la existencia y rebajar el poso de un fallecimiento, pues si la persona afectada (o las personas afectadas) dependerán de sus propios actos para poder volver a experimentar una existencia completa y agradable.

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