La felicidad es una decisión que debemos abordar todos los días

— Andrés Corson

Esclavos y gladiadores: la muerte en la antigua Roma

muerte de esclavo en la antigua Roma

La vida y la muerte en la antigua Roma tenían unos valores muy relativos. O, al menos, diferentes a la percepción de hoy en día. El viejo imperio romano tenía unos estratos sociales y una estructura económica con multitud de elementos que hoy en día no son más que leyendas: esclavos, gladiadores y condenas a muerte eran el día a día de uno de los pueblos históricos más poderosos y duraderos del mundo.

Cuando el imperio romano entraba en guerra, sus ejércitos capturaban prisioneros que posteriormente se convertían en esclavos. Esos prisioneros, cuyo destino había cambiado de ser soldados del bando enemigo a una vida dedicada a la esclavitud y el servilismo, eran públicamente mostrados para que las familias con buen estatus pudiesen adquirirlos, como una mercancía, y ponerlos a su servicio.

Incluso, en los primeros siglos de la antigua Roma, algunos testimonios describen que no era extraño que el cabeza de familia matase a un esclavo cuando su trabajo no le satisfacía. La muerte en la antigua Roma, como en tantos otros pueblos y lugares del mundo, sólo tenía valor según el estrato social en el que se encontrase una persona.

Los esclavos no podían ser considerados ciudadanos romanos: su vida se basaba en servir y obedecer a la familia que le había comprado, no tenían ningún tipo de derecho e incluso tras la muerte de su amo no podían considerarse personas libres, pues su propiedad también podía heredarse.

El imperio romano, padre de las estructuras estatales de muchos países modernos, es visto en perspectiva como un periodo avanzado a su tiempo, aunque no en lo que hoy se ven como derechos humanos básicos ni en un modelo económico basado en buena parte en la mano de obra esclavizada.

También dentro de los esclavos había pequeñas excepciones. En algunos casos, ya fuese por humanidad de la familia propietaria o por un trabajo de nivel intelectual, un esclavo podía comprar su libertad. Una forma de dar el salto y abandonar el último peldaño social del imperio.

Gladiadores: un estatus de película

Las distintas y no poco frecuentes adaptaciones al cine de múltiples historias de gladiadores han otorgado un halo misterioso e interesante a este personaje. La muerte en la antigua Roma alcanzaba, con mayor frecuencia de lo habitual, a esta figura de la sociedad.

Los gladiadores eran guerreros que combatían entre ellos a vida o muerte con el único fin de entretener al público. Una macabra diversión en la que la vida y la muerte quedaban en un segundo plano para que, por el puro divertimento del público, dos personas tratasen de arrebatarse mutuamente la vida de las formas más agresivas y directas posibles.

Pese a que sus vidas no eran, al igual que para los esclavos, ni mucho menos algo importante antes de ponerse manos a la acción, los gladiadores tenían ciertos ritos y rasgos distintivos que hacían de ellos, además de un sangriento espectáculo, algo más.

Sin llegar a las bajas estofas a las que los esclavos pertenecían, los gladiadores gozaban de cierto respeto: muchos esclavos eran obligados a ser gladiadores, pero también antiguos soldados, delincuentes condenados e incluso hombres libres se convertían en guerreros.

Muerte en la antigua Roma: cuestión de clase

La muerte en la antigua Roma y la concepción de la misma de aquella sociedad son perfectamente homologables a lo que también ocurría en otros pueblos, incluso de forma todavía hoy visible en algunos ejemplos. Las personas más pudientes, aquellos fallecimientos ocurridos en el seno de las familias con más recursos, siempre iban a recibir en Roma un tratamiento diferente.

Mientras los esclavos eran enterrados en fosas comunes o de manera prácticamente improvisada y descuidada, panteones y mausoleos familiares se iban levantando por todo el imperio romano. Las ofrendas de vino y aceite sobre un féretro no eran habituales fuera de las principales clases sociales que contaban con suficientes posibilidades como para llevar a cabo una despedida digna para miembros de su familia, pero que podían llegar dejar a morir a un esclavo que no les fuese de utilidad.