La felicidad es una decisión que debemos abordar todos los días

— Andrés Corson

Muerte en la antigua Grecia: ritos y costumbres más allá del funeral

Muerte en la antigua GreciaUna de las cunas intelectuales y sociales de la sociedad actual, Grecia, fue en su momento una organización avanzada a su tiempo en muchas convenciones. Sus sistemas políticos, la filosofía y el conocimiento de la realidad eran algunas de las más peculiares aristas y señas identitarias que, con una fascinante mezcla de vanguardia y tradición, servían como envoltorio de modernidad para prácticamente todo. Pero no necesariamente para la muerte en la antigua Grecia.

La muerte en la antigua Grecia no se limita a despedir la desaparición física de nuestro cuerpo y a honrar posteriormente su memoria. Más allá del funeral, los antiguos griegos celebraban todo un conjunto de rituales íntimamente ligados a uno de los aspectos más universales, ricos y misteriosos de su cultura: la mitología.

Las sociedades antiguas, por sus existencias más belicistas y con menores recursos sanitarios, estaban acostumbradas a percibir la muerte como una etapa más de la vida. Un punto de inflexión en el que el que se producía uno de los ritos más importantes: el entierro. La acción de sepultar el cuerpo inerte de las personas que hubiesen fallecido se consideraba la vía para comunicarse con ellos, pero también la transición del alma hacia su muerte, independiente de la física.

Según han demostrado investigaciones históricas y arqueológicas, cuando una persona fallecía en la antigua Grecia comenzaban a ponerse en práctica una serie de ritos. Inicialmente estaban los ritos pre-disposicionales. Comenzaban con el paso conocido como prothesis, en el que el cuerpo era expuesto para la honra de sus personas cercanas y como muestra de su muerte física, pero su espíritu todavía no había desaparecido del todo.

A partir de ese momento, y ya en la fase de ekphora, el cuerpo era trasladado y enterrado con música, siempre de noche y con los hombres y mujeres presentes segregados. La última parte del funeral, según lo que investigaciones arqueológicas pudieron determinar, consistía en ofrecer el sacrificio de un animal, al que se quemaba, como ofrenda.

Similitudes con la actualidad

Al igual que todavía hoy se hace en muchos lugares del mundo, especialmente en países de cultura anglosajona, una vez habían terminado todos los ritos funerarios, los familiares y allegados se reunían en torno a una copiosa comida con la que honrar su memoria y cercanía.

Por supuesto, a la hora de afrontar la muerte en la antigua Grecia estas costumbres se llevaban a cabo de una manera distinta a como las convenciones culturales de hoy en día las traducen. Lo que actualmente se realiza como un pequeño acto distendido para familia cercana, donde nostalgia y ternura se entremezclan en honor al fallecido, en aquel entonces era un banquete multitudinario que duraba días, en el que los asistentes se daban baños como señal de purificación, y tras el que, una vez transcurrían treinta días, parte los desperdicios generados se dejaban sobre la tumba del fallecido en un rito conocido como triakostia.

Mitología de la muerte en la antigua Grecia

Si un elemento de la sociedad griega es elocuente a la hora de definir a la muerte en la antigua Grecia es, aparte de su primigenia democracia, toda la cultura mitológica. Todas las historias y leyendas sobre los dioses y héroes griegos moldeaban la forma de pensar de un pueblo que basaba buena parte de sus rituales y cultos a su religión.

La devoción era tal que solo los cuerpos de los héroes y de las grandes personalidades se enterraban en el núcleo de las poblaciones. Cuando el alma abandonaba el cuerpo, viajaba hasta un lugar en el que se separaba a los espíritus justos de los injustos, mientras que el cuerpo se quedaba en la tierra, ya fuese enterrado o incinerado en una pira, merced a su muerte física.

Esas leyendas de héroes y dioses tenían siempre espacio para la muerte. Una muerte que podía ser conceptuada como algo épico acontecido en el fragor de la batalla, y que se vinculaba al mundo terrenal de la ciudadanía griega en el temor a esa oscuridad que llegaba tras la vida. Considerar a la muerte una extensión más de la vida no disminuía la incertidumbre existente respecto al famoso ‘después’: más allá de la vida esperaba el reino de Hades, dios de la muerte en la mitología de la antigua Grecia, que reunía a los fallecidos en lo más tenebroso y oscuro.