La felicidad es una decisión que debemos abordar todos los días

— Andrés Corson

Vocabulario práctico para hablar con niños sobre la muerte

Hablar con niños sobre la muerteAunque es un trance complejo de afrontar, hablar con niños sobre la muerte es necesario cuando se da la situación. Es una fase que servirá para que los niños, pese a la tristeza que puedan experimentar, evolucionen emocionalmente, comprendan algo más sobre la vida y puedan aprender a comprender y valorar determinados sentimientos.

La limitada madurez y facultad de comprensión de realidades complejas que tienen los niños, lógicas a su edad, no deben servir como excusa para evitar hablar de ciertos temas, enmascarar la realidad con tópicos edulcorados –muy negativos a largo plazo- ni, por supuesto, mentir.

Para aprender a hablar con niños sobre la muerte no es necesario ser psicólogo infantil ni haber pasado por ello más ocasiones de las deseables. Basta con tener unas nociones básicas, aplicar en todo momento el sentido común y, especialmente, vivir la situación desde una perspectiva empática con los sentimientos de los pequeños de la casa.

¿Cómo hablar con niños sobre la muerte?

Aunque no hay una varita mágica que vaya a hacer que hablar con niños sobre la muerte vaya a resultar una situación sencilla y rápida, sus necesidades emocionales deben ser satisfechas y, como personas que son, independientemente de su edad, merecen saber la verdad si un ser querido y cercano para ellos ha fallecido.

Una de las primeras cosas a tener en cuenta es que la muerte no es un tabú. No se trata de plantar a los niños ante ellos una cruda realidad que no puedan alcanzar a comprender, sino ser francos e intentar que comprendan y asuman no solo la muerte, sino su significado como una etapa más de la vida. Para poder articular la conversación de forma que no solo cumpla su objetivo, sino que tenga utilidad de cara al futuro, hay ciertos conceptos que no podemos obviar.

  • Muerte: Es de lo que trata todo, y no podemos convertir el concepto, ni la palabra, en algo a evitar. Es complejo entenderlo para los más pequeños, pero a partir de cierta edad su curiosidad, y lo acertado de nuestras respuestas, serán de gran ayuda para ordenar las emociones y ponerle nombre a cada sentimiento.
  • Tristeza: Cuando los niños interiorizan el significado del duelo, y asumen que ese familiar o ser querido ya no volverá, la tristeza será la tónica. Hay que hacerles ver que es lo normal, que la ausencia de alguien querido genera una inevitable sensación de vacío, pero que esos sentimientos pueden reorientarse hacia emociones más constructivas.
  • Sentimientos: Otro de los conceptos en los que debemos hacer hincapié. Los niños saben expresarlos, pueden incluso conocer los más básicos, pero experimentar el duelo ampliará su inteligencia emocional con nuevos conceptos y sensaciones. Es importante que tengan nombre.
  • Miedo: Es probable que surja. Antes de comprender del todo qué es la muerte, es posible que los niños piensen en ella de manera sobredimensionada. Preguntarán si ellos también morirán, si lo harán sus amigos, sus otros familiares… Es importante hallar una manera didáctica de explicarles que, aunque sea una parte más de la vida, la muerte llega en su momento, pero no está acechando constantemente. No hay que tenerle miedo.
  • Recuerdos: Si la memoria no se refuerza, todas las vivencias que durante la infancia están frescas, con el tiempo pueden caer en el olvido. Por ello es importante hablar de recuerdos, fomentar esa sensación de nostalgia positiva que sigue a la tristeza inicial y crear una imagen entrañable y cercana que perdure en el tiempo.

Hablar con niños sobre la muerte puede ser complejo: de su cabeza e inocencia surgirán preguntas para las que no tendremos respuestas. Deben saber que no todo está bajo el control de sus padres, que la vida tiene sus propios caminos y que, pese a todo, han recibido explicaciones sinceras, consecuentes y adaptadas. Que sean pequeños no implica que no puedan ser inteligentes.

Y, además, es posible acudir a ciertos recursos que pueden servir de gran ayuda sin necesitar recurrir a un especialista. Uno de ellos puede ser la guía “Papa, Mamá, ¿qué es la muerte?”: un pequeño libro en el que los padres podrán extraer gran cantidad de información útil, aprender a diferenciar las fases del duelo y cómo volver a la rutina. Una gran ayuda en un momento de dificultad emocional que puede servir como empujón tanto para adultos como para los niños.