La felicidad es una decisión que debemos abordar todos los días

— Andrés Corson

La tradición de celebrar funerales con payasos en el centro de Europa

Celebrar funerales con payasos, aunque a priori pueda parecer contradictorio, es habitual en países del centro de EuropaLos funerales con payasos son toda una tradición en algunos países centroeuropeos. Países como Holanda y Bélgica ven como una costumbre muy arraigada en su cultura la contratación de payasos en momentos de duelo. Es un hábito con el que buscan hacer un contrapeso a la tristeza del momento y, a base de chistes, juegos y sonrisas, unirse en la memoria de un ser querido que ya no está en una alegre despedida.

Por contradictorio que parezca unir en una misma frase payasos y funerales, y aunque tampoco en estos países sea una práctica habitual ya entrados en el siglo XXI, la tradición centroeuropea lo ha contemplado durante décadas como una forma de decir adiós diferente, que no se base en la tristeza y el luto.

Aunque en otros países europeos, como en el Reino Unido e Irlanda, los funerales no se asumen necesariamente como un ejercicio de luto, silencio y tristeza a flor de piel, no por ello dejan de ser Los funerales con payasos, aunque parezca una relación extraña, son frecuentes en países centroeuropeoscelebraciones marcadas por la nostalgia. En Holanda y Bélgica, y en menor medida en regiones de otros países cercanas a sus fronteras, van un paso más allá: tratan de convertir el funeral, sencillamente, en una celebración llena de vida, risas y color, no obligatoriamente como el punto de partida de la búsqueda de ayuda psicológica para superar la pérdida.

Hay, incluso, payasos profesionales especializados en funerales. Es un humor respetuoso, con trucos clásicos de payasos que cumplen con su tradición: flores con chorro de agua, animales de globo… De algunos, incluso, se espera que rompan el hielo en los momentos en los que la celebración se torne triste o excesivamente solemne.

Funerales con payasos: un nicho

Siguiendo la tradición instaurada en Bélgica y Holanda, pero más allá de sus fronteras, una compañía de payasos se ha establecido en Irlanda con un modelo importado desde el centro del viejo continente. Todo comenzó con un emprendedor que, al proyectar mentalmente su funeral, quería ser enterrado con un traje de payaso, para dar un toque alegre a la despedida. De ahí pasó a convertirse en payaso para funerales y, tras su éxito, fundó su propia compañía.

John dejó su trabajo como comercial para, basándose en algunas experiencias previas en la industria de la música y el entretenimiento, tratar de amenizar los momentos más complicados de aquellas personas que hubiesen perdido recientemente a un ser querido.

Tanto la compañía de John (llamada ‘Dead Happy’ -muerto feliz-) como otras de mayor trayectoria, basadas en Holanda y Bélgica, coinciden en señalar su principal objetivo: dejar marchar a nuestros seres queridos con una sonrisa. Para ello, sin incurrir en ningún momento en bromas típicas de humor negro ni en chistes que pudieran ofender a familiares y amigos emocionalmente afectados, en los funerales con payasos simplemente recurren a lo que mejor saben hacer en su profesión: el humor inocente.

Así, a base de colores, globos, flores, caídas y ventosidades, entre otras clásicas y rudimentarias bromas, no solo consiguen sacar una sonrisa a quienes atraviesan por un momento difícil emocionalmente, sino que logran que el último adiós sea recordado como una experiencia feliz, y no al contrario.