La felicidad es una decisión que debemos abordar todos los días

— Andrés Corson

Duelo vs Depresión

Hace unos días llegó a la consulta una mujer preocupada por su hija; la cual había perdido a su marido hacía unos meses y seguía muy triste. La madre intentaba ayudarle, animarla, darle fuerzas utilizando frases como “ya es hora de que pases página”, “tienes que ser fuerte”… frases que no sólo no ayudan sino que además orientaban a su hija por un camino no saludable, ya que se sentía culpable de no ser capaz de salir de esa tristeza.

Carmen, preocupada por su hija, no sabía si ésta estaba pasando por el duelo tras la pérdida de su marido o bien estaba entrando en depresión. Por este motivo acudió a la consulta para que la pudiéramos orientar sobre cómo podía ayudarla.

La mayoría de las personas (entre un 85% – 90%)  que tienen que pasar por un duelo tienen los recursos que necesitan para afrontar esa situación, aunque siempre nos encontramos ese pequeño porcentaje de aquellas que no se recuperan y que presentan dificultades y estancamientos durante el proceso. A esta situación la llamamos Duelo Complicado.

Este tipo de duelo se produce sobre todo cuando se da alguno de estos factores: si el doliente tiene antecedentes de ansiedad o depresión, si la muerte ha sido violenta o muy traumática y si la pérdida es de un hijo o de la pareja con una gran vinculación afectiva.

Tras conocer el caso de la hija de Carmen le comenté que es complicado a veces incluso para los profesionales sanitarios diferenciar entre un caso de duelo o depresión; ya que los principios de cada uno de ellos tales como la tristeza intensa, pérdida de ilusión, pérdida de motivación, llanto constante, necesidad de aislamiento, etc, son similares en ambos casos.

Estuvimos hablando del proceso que llevaba recorrido la hija de Carmen, ya que la clave en este caso es el tiempo y la autoestima. Aunque al inicio del proceso el doliente lo único que quiere es irse con él o ella, conforme va realizando tareas y pasando por diferentes etapas esta idea se va mitigando. Pero si el paciente no camina por estas fases y no consigue percibir con el tiempo que hay vida más allá del sufrimiento estaríamos ante un Duelo Complicado con sintomatología depresiva.

Tras la sesión la recomendación que le di a Carmen es que debe permanecer cerca de su hija, acompañándola desde sus zapatos en su camino de reparación de la pérdida, en su proceso para poder ir viendo si existe el avance por las diferentes etapas de las que hablábamos. Es importante además no marcar tiempo absurdos en los que su hija “ya debería de estar mejor”.

 “El duelo es tan natural como llorar cuando te lastimas, dormir cuando estás cansado, comer cuando tienes hambre y estornudar cuando te pica la nariz. Es la manera que tiene la naturaleza de curar un corazón roto”.  Doug Mannig

Equipo Apoyo a la Pérdida ASV