La felicidad es una decisión que debemos abordar todos los días

— Andrés Corson

Fases del duelo: así es el proceso etapa a etapa

fases del dueloTras la pérdida de un ser querido, comienza una inevitable fase de duelo en la que pueden diferenciarse cuatro etapas: el shock, la negación, la desesperanza y la aceptación. Es completamente habitual que, tras el golpe emocional que supone el fallecimiento de una persona cercana, la tristeza discurra por un camino que atraviese estas cuatro paradas.

El duelo, muchas veces, nos pone a prueba a base de enfrentarnos a sentimientos desconocidos. Es una etapa en la vida que, por mucho que creamos conocer sus distintas fases o que nos sintamos emocionalmente maduros, pueden surgir complicaciones, por lo que la información llegada de expertos y fuentes autorizadas puede ser de gran ayuda.

Las cuatro fases del duelo

Hemos perdido a un ser querido. Comienza un camino progresivo en el que de nuestro interior surgirán emociones que quizá no hayamos sentido antes. Las fases no siempre están diferenciadas, y el paso de una a otra etapa es paulatino.

  • La primera fase es el impacto. Nos enteramos del fallecimiento de una persona cercana, pero no nos lo podemos creer. Es posible que la reacción sea de mero estupor: incredulidad y falta de asimilación. Los recuerdos de nuestro familiar o amistad con vida son tan recientes que recibir su fallecimiento como un golpe es lo más habitual.
  • Negación. La siguiente etapa es una de las más complicadas. Nos puede invadir la rabia, sentimientos negativos y un intenso dolor. Es habitual en este trance que quien sufre el duelo busque responsables, incluso se culpe a sí mismo, por el fallecimiento de alguien a quien en vida tuvo tanto afecto. La negación surge como un mecanismo de defensa emocional
  • La tercera fase es lo que mucha gente entiende como el duelo en sí. La tristeza y la pena por haber perdido a esa persona, la dificultad de enfrentarnos a un mundo con semejante vacío. Durante esta etapa es frecuente caer en la negatividad, en un dolor profundo. Ya no hay rabia ni enfado, sino una progresiva asimilación de lo ocurrido. Queda atrás la búsqueda de culpas, pues lo único que importa es que esa ausencia, ese desierto que ahora parece el lugar que la persona fallecida ocupaba, es cada vez más real.
  • Aceptación. Aunque durante las primeras etapas del duelo la rabia y posteriormente la tristeza parezcan no terminarse, finalmente llega la aceptación. Es esta cuarta y última fase del duelo es la que transforma todas las anteriores emociones en la nostalgia. Mirar atrás y recordar a la persona que ya no está no con pena, sino con alegría. El dolor que provocó su pérdida ya no es lo principal, sino todos los buenos momentos vividos en su compañía.

Aunque el duelo siempre es una fase subjetiva, que cada persona afronta y siente de una manera distinta, estas cuatro etapas suelen ser un punto de encuentro común. Y, por supuesto, todas ellas son siempre más llevaderas en compañía y con ayuda experta.