La felicidad es una decisión que debemos abordar todos los días

— Andrés Corson

La muerte como idea arquitectónica: la Cripta Imperial de Viena

La cripta imperial de Viena se ha convertido en uno de sus grandes atractivos turísticosPensar en la muerte como fuente de inspiración para ideas arquitectónicas no es algo reservado a comunidades tribales, culturas exóticas y costumbres ancestrales. Ejemplos como la Cripta Imperial de Viena, construida en el siglo XVII en la capital austriaca, demuestran a las claras el culto que se ha rendido a lo largo y ancho del mundo a los decesos y, sobre todo, a la vida en el más allá, también puede encontrarse en Occidente.

La Cripta Imperial de Viena, también llamada ‘de los capuchinos’, fue el más importante lugar de sepultura de la dinastía de los Habsburgo, que durante los años en los que se construyó esta cripta reinó en España, entre otros territorios. Una historia, como la de otros grandes monumentos que hay a lo largo y ancho del mundo, que ensalza a los que ya no están y los convierte en un atractivo visitable para el lugar que les da cobijo siglos después de sus años de lustre.

Los millones de visitantes que pasan cada año por Austria, la mayoría de ellos sin saltarse la casi obligatoria visita a Viena, no se limitan a comer chocolate, pasear a orillas del Danubio o embelesarse con el inmenso patrimonio artístico de la capital austriaca. En una de las ciudades con más carga histórica del mundo, no empaparse de sus leyendas y personajes más relevantes es renunciar a un elevado porcentaje de sus principales atractivos.

La Cripta Imperial de Viena, a diferencia de otras construcciones como el mausoleo de Mao o las pirámides de Egipto, no es una edificación megalómana y espectacular. No es ningún prodigio de la arquitectura antigua ni un edificio en el que pararse a fotografiar cada ángulo. A simple vista, desde el exterior, el visitante tiene la sensación de estar caminando frente a una iglesia de barrio corriente. Pero lo importante no es el envoltorio.

La iglesia de los capuchinos, templo que alberga la cripta, se encuentra en pleno corazón de la ciudad, próxima al Palacio Imperial de Hofburg. La Cripta Imperial, escondida bajo la iglesiaLa cripta imperial de Viena, desde el exterior, no transmite todo los secretos que alberga de Santa María de los Ángeles de la orden capuchina, alberga en total 142 cuerpos de miembros de la más alta realeza y aristocracia austriaca. Además, entre sus bóvedas y sarcófagos hay restos de otras cuatro personas, en urnas con sus corazones o restos incinerados.

Una manera, como otras muchas, algo negra para atraer visitantes, que sin embargo no dejan de llegar en ningún momento. Un total de 30 emperadores y emperatrices cuyos restos descansan en la cripta supone una carga histórica que la más moderna de las construcciones, por espectacular que resulte, no podría desbancar. Para amantes de la historia, de las leyendas y la crónica noir, este lugar es todo un parque temático.

La Cripta Imperial de Viena: el descanso de los ilustres

En total, nueve bóvedas construidas en distintas épocas conforme la historia escribía nuevas páginas y requería de espacio adicional. Por ejemplo, el archiduque Francisco Fernando, cuyo asesinato precipitó la declaración de la Primera Guerra Mundial, así como muchos miembros de su familia y también algunos parientes de la actual Casa Real española, e incluso la legendaria emperatriz Isabel de Wittelsbach, comúnmente conocida como Sissi, reposan en la cripta vienesa.

Los nuevos tiempos trajeron nuevas necesidades, por lo que en la década de los 60 se hizo necesaria una reforma: la acumulación y el calor estaban deteriorando los ya numerosos sarcófagos que descansaban en el interior de la Cripta Imperial de Viena, y un ilustre esculturista fue contratado para encargarse de los trabajos. Una importante redistribución de tumbas, ampliación de espacios y mejora de las accesibilidades acabó de convertir un lugar con historia, pero poco atractivo, en un punto de paso recurrente.

Cuna de historia e historias, escenario de películas y libros, la cripta (en la que no se ubica a ningún nuevo morador desde 2011) es el lugar de descanso de las personas cuyas decisiones han escrito y marcado el devenir del país centroeuropeo. Tras sobrevivir a siglos de vida, a una invasión nazi y a bombardeos aliados que trataban de expulsar a los alemanes de la ciudad, la iglesia y la cripta lograron mantenerse en pie en una ciudad prácticamente destruida.

Un lugar sobrecogedor, tanto por la importancia de sus restos como por la cantidad de pequeños féretros que albergan a niños que nunca pudieron crecer, y cuyas tumbas y sarcófagos son ahora obras de arte para honrar su memoria ante el deleite de los curiosos ojos que las visitan cada año.