Compartiendo experiencias

Te ofrecemos este espacio para compartir experiencias, donde exponer los aspectos que te han ayudado más en la despedida de tu ser querido. Puedes hacerlo de forma anónima si lo prefieres. El objetivo es que tu vivencia sea compartida y ayude a otros en su proceso de despedida y duelo.

Cuéntanos tu experiencia »

Experiencia de Ruth Ramírez

Hace 5 meses que mi papa falleció. El proceso de mi hermana y el mío ha pasado por buen camino, y aunque ha costado trabajo, mediante el apoyo hemos salido adelante. Ahora la que me preocupa es mi madre, ya que ella está experimentando sentimientos muy fuertes de ira. Es decir, se alegra cuando alguien está sufriendo, desea que más personas pasen por la misma situación que nuestra familia, no quiere ver matrimonios felices y me preocupa que no quiera incluso vernos felices a mi hermana y a mí, ya que yo estoy esperando mi segundo bebé con mi esposo y mi hermana está cerca de concluir su carrera universitaria. No sé qué hacer en este caso, ¡¡necesito ayuda!! Gracias.

Equipo de psicólogos 'Apoyo a la Pérdida' de Grupo ASV

Hola, Ruth. Aunque dentro de la familia hayamos perdido a la misma persona, siempre cada uno lo va a vivir de manera muy diferente, ya que cada uno ejercía un rol y tenía una relación especial y única con la persona que se ha ido. Es muy diferente perder a una pareja, a un abuelo, a un padre o a un sobrino. Cada tipo de pérdida tiene una connotación distinta dependiendo del vínculo que les unía. Perder a la pareja está catalogado como el segundo tipo de duelo (después de la pérdida de un hijo) más difícil de superar. Difícil, pero no imposible, ya que va a requerir que la persona reconstruya nuevamente su plan de vida. Un plan que lleva años construyéndose y que de la noche a la mañana ha desaparecido. Hay quienes se niegan a construir uno nuevo, quienes se enfadan por hacerlo, o quienes simplemente lo hacen. Es importante respetar el ritmo y tiempo de cada uno, recuerda que lo hacemos lo mejor que podemos. La ira y la rabia contra el mundo es normal en un proceso de duelo. La alegría, las buenas noticias, la gente feliz nos puede molestar, ya que es todo lo contrario a lo que sentimos por dentro. Es solo una etapa que suele disolverse conforme no le reprimamos y dejemos que pase. Ahora bien, si ves que se mantiene por mucho tiempo y que va a más, lo recomendable es pedir ayuda profesional. Un abrazo.

Experiencia de Anónimo

Las primeras navidades sin la abuela animé a mi hija pequeña a hacerle un dibujo para colgarlo en el árbol y que así ella estuviera todas las fiestas celebrándolas con nosotros. Dibujó unas hermosas estrellas con su nombre que estuvieron muy cerca de toda la familia. Fue algo muy especial que creo que nos ayudó a todos.

Equipo de psicólogos 'Apoyo a la Pérdida' de Grupo ASV

Seguro que si os habrá ayudado a sobrellevar las Navidades de una mejor manera. El incluirlos de manera simbólica en los días señalados nos permite hacerles un pequeño homenaje y seguir teniéndoles presentes. Pero lo mejor, es que con este gesto, estás enseñando a tu hija a asimilar la muerte de la manera más sana, sin apego y con aceptación. Y este es una de las mejores enseñanzas que podemos darles a nuestros hijos. Así que enhorabuena por tu iniciativa y gracias por compartirla con nosotros. Un abrazo.

Experiencia de Loreto García

Hace un año murió mi abuela. Tenía 94 años, siempre la habíamos tenido muy cerca y al estar tan presente en nuestras vidas no nos habíamos imaginado que se pudiera marchar. Pero ocurrió. Mis hermanos, mis primos – los más cercanos – nos unimos en el dolor. Lo que más nos ayudó fue, precisamente, el estar juntos y recordarla, hablar de lo que le gustaba, de sus comidas preferidas y de las frases tan ingeniosas que nos decía. Recordarla cerca de nosotros y sentirnos orgullosos de haber estado a su lado y ella al nuestro tantos años.

Equipo de psicólogos 'Apoyo a la Pérdida' de Grupo ASV

Muchas gracias Loreto  por compartir tu testimonio. Y efectivamente, el mejor homenaje que podemos darle a nuestros seres queridos que se han ido es recordar todas las enseñanzas, momentos, risas, y lágrimas que hemos compartido con ellos. Y si, además, lo podemos hacer en familia, esto ya es un bálsamo para el alma. Un abrazo

Experiencia de Marco

IN MEMORIAN DE UNA ESTRELLA_ Cuatro días apenas desde que partió mi madre, con antecedentes familiares de eventos cardiacos y un mes de evolución del penúltimo evento en su corazón, una “preparación” emocional como médico, aún que el último mes de su vida no estuviera agonizando, simplemente su corazón se iba apagando poco a poco sin permitirle dar ya dos pasos. Mi razonamiento como médico me hacia saber que en cualquier momento llegaría el fin, es un proceso natural -me decía yo mismo-, voy a ser fuerte y no va a doler tanto por que estoy acostumbrado a la muerte, más que fortaleza era una soberbia disfrazada de entereza. Se llegó el momento, fueron  dos días de NEGACIÓN, de shock, de no dar acuse de recibo de lo que había pasado. Ya son cuatro días y DUELE, duele mucho su ausencia, mi propia existencia es un recuerdo viviente hacia ella, duele despertar y ver el teléfono al lado de la cama, me es difícil aceptar que ya no podré descolgar el auricular para escuchar su voz diario en las mañanas, con sus mensajes de aliento, su apoyo incondicional, sus regaños, su orientación, su preocupación por mis otros 5 hermanos, su convocatoria para que acudiéramos a su casa todos los sábados, en la cocina… su lugar favorito. Estoy seguro que en otra dimensión alguien más comprensivo que yo -y menos regañón- le estará ofreciendo todas esas viandas y comidas que yo le prohibía por que atentaban contra su salud. Aun que estabas delgadita, siempre fuiste de buen comer mamá. Ver vídeo de despedida

 

 

Equipo de psicólogos 'Apoyo a la Pérdida' de Grupo ASV

Antes que nada, muchas gracias por compartir tu testimonio Marco. Cuando nos toca afrontar la muerte de un ser querido, nadie, realmente nadie está preparado para el volcán emocional que deja su ausencia, da igual que seamos abogados, médicos, tanatólogos, policía, psicólogos y que en nuestro día a día la muerte esté presente. Es sólo cuando nos toca vivirlo de cerca cuando nos vemos forzados a encarar emociones que tal vez en otras circunstancias hemos podido desviar. Y claro que duele, y mucho. Pero es justo el dolor y la tristeza las únicos que nos permiten llegar a la introspección, a ese mirar hacia dentro, quien es el único que nos va a permitir evaluar la relación que tuvimos con ellos y atesorar todos aquellos momentos, consejos, y vivencias que se quedarán para siempre con nosotros. Un abrazo.

Experiencia de Anónimo

Pasado mañana hace un año que no la tengo, todos decían que el tiempo iba a ayudar, pero ha sido peor. Me hace falta mi madre y no soy una niña, soy ya una mujer, todo me la recuerda. Siempre fui fuerte, pero ahora que ya no me ve lloro desesperadamente. Extraño a esa mujer amorosa, sensible, amiga, cariñosa, fuerte, que a sus 90 años pedía que la ayudaran a bañarse, peinarse y pintarse. En cada cosa que veo la recuerdo a esa adorada madre!!!

Equipo de psicólogos 'Apoyo a la Pérdida' de Grupo ASV

Efectivamente, conforme pasa el tiempo somos más conscientes de todo lo que implica haber perdido un ser querido. Durante los primeros días no podemos asimilar todo, solo el tiempo es quien poco a poco nos va quitando el velo y nos permite vivir plenamente nuestra pérdida. Nos permite recordar detalles, momentos, conversaciones, y todo esto, aunque sea doloroso, es lo que nos permitirá seguir adelante. Es justo en este momento cuando aprendemos a llevarles dentro, a guardar sus enseñanzas, sus consejos, y esto, nadie, nunca, nos lo podrá quitar. Es su legado, nuestro tesoro. Un abrazo.

Experiencia de Raquel

Ayer, miércoles 13 de julio de 2016, estuve en el duelo de una persona conocida no allegada aunque importante para mí. Un gran maestro de artes marciales, un hombre que nos enseñó muchas cosas en poco tiempo dado que yo, practicante de artes marciales al igual que él, sólo llevo 2 semanas en el gimnasio. Aún así, hay que estar ahí para ver lo duro que se nos puede hacer sólo con conocer a una persona de 2 semanas.

Tengo que reconocer, por encima de todas las cosas, que lo más duro fue ver a sus padres velando a su hijo. El mayor dolor que puede experimentar un ser humano es el duelo de un hijo/a, y esto es algo terrible de ver.

Alfonso, allá donde estés, que sepas que te apreciamos un montón y siempre nos quedará en la memoria las técnicas que nos enseñaste, las anécdotas que nos contabas a modo de chiste y esa voluntad férrea para hacer casi todo posible en esta vida.

Hay que vivir el momento, día a día, dejando a un lado las preocupaciones de vez en cuando, relajándonos, dando las gracias a los desconocidos aunque nos mantengan una puerta para poder entrar a un sitio, porque por muy tonto que parezca esto que escribo, con pequeñas cosas diarias podemos ser un poco más felices, para que cuando lleguen estos momentos tan duros no nos sintamos culpables y pensemos “si lo sé, le pido perdón”, “si llego saber que esto pasa, hubiera hablado con él/ella”, y un largo etcétera de sentimientos de culpabilidad.

Para terminar con este pequeño relato, dar las gracias a esta página web para poder poner nuestros comentarios y experiencias libremente, ya que todos tenemos algo en común, somos seres humanos que en momentos como estos necesitamos apoyo.

Un saludo y ánimo para todas esas personas que, reciente o no, hayan perdido a un ser querido.

Equipo de psicólogos 'Apoyo a la Pérdida' de Grupo ASV

Al contrario, muchas gracias a ti por compartir con nuestra comunidad tu inestimable testimonio. Y es verdad, hay personas que conocemos tan sólo unos instantes y nos dejan una huella, ya sea por su forma de ser o trato, o como muchos dicen, por su luz. La muerte nos recuerda lo finito que somos, y cuando nos toca verla de cerca tenemos que aprovechar a centrarnos, poner los pies en la tierra, y preocuparnos por lo que realmente importa, por disfrutar los momentos, amar a nuestros seres queridos, perdonar, reír; en pocas palabras, vivir. Nos unimos a tu homenaje hacia Alfonso, y que allá dónde esté, siga dejando huella. Un abrazo.

Experiencia de Mar

El 24 de marzo de 2016, Jueves Santo, se fue mi angelito al cielo y nos ha dejado desamparados (nunca mejor dicho, pues su nombre era Amparo). Recién cumplidos los 99 años y con una calidad de vida muy buena, salvo el último año, en que el corazón empezó a fallarle. Aunque éramos plenamente conscientes de su edad y de que un día llegaría su fin, nunca se está preparado para ello y, mucho menos, nunca se desea. Esta mujer era el nexo en mi familia, la que nos unía y pacificaba. Los momentos iniciales tras su muerte han sido muy intensos. Rabia hacia el poco cuidado que le dieron los médicos dando por perdida una vida, valorándola solo por la edad y no por su enorme valor en el seno de nuestra familia. Hubo también rabia y reproches entre los familiares por la manera de enfocar sus últimos días y las posibles soluciones. Aún duele enormemente su ausencia, pero cada vez somos capaces de compartir más recuerdos llenos de amor, de su carácter maravilloso, de su ingenio y agudeza mental, de su enorme generosidad y cariño.

Aconsejo a todos los que estén pasando por estos momentos a intentar obligarse a tener una vida lo más ordenada posible:

  1. No saltarse comidas, aunque sean de poca cantidad; hacer ejercicio, basta con caminar; tener horarios de sueño regulares; buscar cosas que nos agraden para compensar tanta tristeza y dolor.
  2. No callar el llanto ni el recuerdo de esa persona tan importante. Permitirse llorar todo lo que necesite y explicarlo a las personas cercanas que, seguramente, intentarán decirnos que dejemos de llorar. Podemos explicarles que no podemos pasar de cien a cero, de tener a esa persona a no tenerla y que su recuerdo es muy necesario para nosotros para ir asumiendo esa ausencia. Y, si nos hace llorar, podemos decirle que es como en una moneda, hay una cara y una cruz. La cruz es el dolor y llanto por su pérdida y la cara es el inmenso amor que tuvimos entre esa persona y nosotras. Y que es normal sufrir por quien se ha querido tanto. Cada vez que sufro intento pensar en la cara de ese sufrimiento y bendigo habernos querido tanto.
  3. Compartir tiempo con las personas que querían a nuestro ser querido, pero teniendo muy presente que su manera de manifestar el dolor puede no ser igual a la nuestra, pero no reprochar nada. Hay un duelo por cada persona y cada uno necesitamos el nuestro. Simplemente, si vemos que alguno de ellos no es capaz de soltar su dolor, animarle a que lo haga.
  4. Cada vez que buscamos información en internet sobre el duelo, surgen las famosas fases del duelo. Hay que tener muy presentes que puede que no pasemos todas y que no hay orden, pueden ir, volver… y todo eso es normal.
  5. Confiar en que vamos a poder con ello. Como muchas otras dificultades de la vida, las cosas suelen ser peor al imaginarlas que en la realidad. Pensar en todas las cosas que hemos superado antes y, aunque en este caso sea un dolor mucho mayor, pensar que esos dolores o dificultades menores que hemos superado nos han formado para superar este.
  6. Si sois creyentes y, aunque eso no nos quita el dolor de la ausencia, pensad que hay un futuro eterno con esa persona y ,encima, sin los defectos y dolores del cuerpo. Mi abuela y yo hablábamos mucho de la vida después de la muerte y eso nos ayudó antes y me ayuda ahora.

Muchísimos ánimos y recordad que solo sufrimos porque hemos amado de verdad y eso es lo que de verdad importa en la vida. ¡¡Abuelita, amor mío, te quiero con todo mi corazón y te doy gracias por tantos momentos que hemos compartido juntas!!

Equipo de psicólogos 'Apoyo a la Pérdida' de Grupo ASV

Muchas gracias por tu hermoso testimonio. Es totalmente cierto lo que dices. No importa la edad, nunca estamos preparados para perder a un ser querido. Pero con todos los consejos que nos has dejado, te apuesto que el camino será mucho más llevadero.  Un abrazo.

Experiencia de Carla

Hace una semana y media que perdí a mi madre… Llevaba muchos años enferma, había superado muchas enfermedades que son muy difíciles de superar para el ser humano… Tumor cerebral cuando yo nací, cáncer de colon en el año 2000, hace 5 años empezó con artrosis y artritis que la dejaron sin poder andar y desde el 2011 que tenía un adenocarcinoma en el pulmón. Me duele mucho pensar que en aquel año le habían visto que ya empezaba a tener cáncer de pulmón pero ningún médico nos dijo nada, porque al llevarla al médico hace 3 meses con el cáncer ya en el último estadio, nos dijeron que ya lo habían visto pero que no saben porque no nos lo habían dicho. Me parece demasiado fuerte todo esto. Tengo 25 años y yo estaba tan unida a mi madre, que esto se me está haciendo demasiado duro. Viví con ella siempre, la ayudé con todo lo que pude… Y ahora siento un vacío tan grande dentro de mi que pienso que no podré seguir adelante.  Tengo miedo de perderlo todo… El trabajo, el piso.. Pienso que quizás no soy capaz de vivir sola ni de seguir adelante…

Equipo de psicólogos 'Apoyo a la Pérdida' de Grupo ASV

Hola Carla. Al principio, cuando perdemos un ser querido tan importante como lo puede ser una madre, es normal que nos sintamos un poco perdidos. Que tengamos la sensación de que no podremos salir adelante, pero esto no es realmente así, es solo eso, una sensación. Poco a poco conforme va pasando el tiempo, esta sensación irá perdiendo fuerza, cuando tú misma puedas ir comprobando que eres más fuerte de lo que piensas.  Por lo que nos cuentas, tu madre ha tenido una trayectoria de salud complicada, y, a pesar de ello, has podido acompañarle y cuidarle. Y aunque ahora no lo creas, para poder acompañar a un ser querido que lo está pasando mal, necesitamos hacer uso de nuestra fortaleza interna, y tú la has tenido, has podido estar a lado de ella cuidándole y acompañándole. Intenta no aislarte, pide ayuda a tus familiares, a tus amigos, no intentes llevar esto sola. Bien dicen que las penas compartidas son mejor llevadas, y es realmente así. Cuida mucho tu alimentación y tu sueño, para que tu cuerpo se mantenga fuerte y pueda acompañarte en este proceso emocional. Te enviamos un fuerte abrazo.

Experiencia de Pierre

Hace un mes que falleció mi mamá y estoy muy triste. No hablo mucho de este tema, lo hago con muy pocas personas, trato de no llorar y si lloro lo hago cuando estoy sola. Tengo tres hermanos y nunca hablé con ellos acerca de la pérdida de nuestra mamá; ella tenía muchos problemas de salud, comenzó a enfermar gradualmente desde el 2001 hasta agosto de 2016, cuando descansó en paz. No tengo sentimientos de culpa ni tampoco pienso porque me dejó. Si el médico hubiera hecho más por mi mamá ella se hubiera salvado, lo que me pasa es que no quiero hacer el duelo: no quiero llorar, ni tampoco tomar un tiempo para descansar, ni ver a un terapeuta… No sé si es normal lo que me pasa. Desde que falleció mi mamá no me puedo concentrar en las cosas y sobre todo tengo mala memoria, se me pone la mente en blanco y no me acuerdo de nada. Si voy por la calle me olvido por unos instantes de dónde estoy. A veces pienso que no voy a poder seguir adelante, quiero que todos estos malestares terminen.

Equipo de psicólogos 'Apoyo a la Pérdida' de Grupo ASV

Hola Pierre. Perder una madre no es nada fácil. Nos sobrevienen emociones muy intensas y muchas veces nuestro mecanismo de defensa es intentar no sentir, porque pensamos que así no habrá sufrimiento. Pero esto nunca es así. Nos vamos convirtiendo en una bomba de relojería, conteniendo y conteniendo emociones que luego por cualquier cosa explotan. Es decir, tanto queremos controlar, que al final perdemos el control de todo. Socialmente nos han enseñado que hay emociones “malas” y esto no es así. Todas nuestras emociones tienen un propósito. Por ejemplo, la tristeza es la única emoción que nos permite reflexionar, interiorizar. Y en un proceso de duelo es muy importante poder reflexionar y recordar a nuestro ser querido para poder encajar su pérdida y seguir viviendo. La tristeza es necesaria, reprimirla puede llevarnos a un duelo patológico. Te dejo esta pequeña reflexión:

El maestro le preguntó al discípulo:

-¿Por qué no te acercas al borde del río?

-Porque tengo miedo de caerme al agua y ahogarme-, respondió.

-Nadie se ahoga por caer al agua. Lo que te ahoga es quedarte dentro-, dijo el maestro.

Un abrazo.

Experiencia de Anónimo

El 11 de septiembre murió mi madre a la edad de 91 años. Para mí es una bendición que Dios nos haya permitido tenerla muchos años y sabía que llegaría ese día. El día que llego pensé que estaba preparada, pero pasan los días y cada vez siento su ausencia: me da por llorar, siento un dolor inexplicable, me siento irritable y triste, no quiero estar en casa, salgo y no me siento bien en ningún lado… ¿Es normal este sentir?

Equipo de psicólogos 'Apoyo a la Pérdida' de Grupo ASV

Hola. Claro que es normal estar triste y tener la sensación de estar un poco perdidos. Cuando perdemos a un ser querido, tenga la edad que tenga, es difícil debido a la avalancha emocional que genera su partida. Muchas veces pensamos estar listos para cuando llegue ese momento, pero esto nunca es así. Una cosa es tener la idea de lo que podemos sentir y otra es lo que sentimos realmente cuando sucede.

Los primeros seis meses son los más difíciles, cuando la intensidad de las emociones es más pronunciada. Llorar está bien, llorar ayuda. Ahora bien, si notas que lloras casi todo el día, entonces puede resultar contraproducente. Date tiempo para sentir y para recordarle y los días en los que te notes con un poco más de fuerza, aprovecha y sal, da paseos. Nuestro cuerpo es muy sabio y muchas veces nos va indicando el camino, el problema es que no le escuchamos. Rodéate de la gente que te quiere y cuida tu sueño y alimentación. Poco a poco irás notando la mejoría.

Un abrazo.